Alerta mundial por rellenos tóxicos

A  las minas de San Miguel Tlaixpan y Tlaminca ya rellenas con lodos altamente tóxicos siguen las de Texcoco, el valle del DF y todo el oriente del Estado de México, que abarca la cuenca número 13 –desde Teotihuacan hasta Chalco. En esta nota también damos otros ejemplos de la contaminación del agua.

 Según datos de la Universidad de Chapingo, la polucción por el material de relleno, proveniente del desazolve del canal La Compañía, llegaría en corto tiempo a los pozos profundos y al acuífero que abastece de agua potable.

 Precisó que esos lodos tienen componentes alarmantes como materia fecal, virus, bacterias, y alto porcentaje de nitrógeno y metales pesados. Los socavones de las minas tienen más de cincuenta metros de profundidad y se estarían depositando 3,500 kilogramos de plomo y 2,000 de cadmio, causantes de cáncer.

 La gente de Texcoco emprendió desde hace dos meses una cruzada (con retenes) para evitar que casi 110 trailers por hora descarguen esos materiales perjudiciales. Tanto el dueño (que cobra por esas descargas) como la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA) “se hacen millonarios a costa de la salud y la vida de los pobladores y el ayuntamiento tiene conocimiento de la problemática y aún así concedió permisos”.

 Testigos dijeron que el secretario de Texcoco Óscar Maldonado Osorio canceló en dos ocasiones ante la demanda de un diálogo público.

 Aparentemente el alcalde Amado Acosta García y su área de Ecología desconocen tal situación, pero a través de las redes sociales ya le enviaron fotografías y evidencias de que las minas se rellenan con materiales contaminados que se sacan de obras que se realizan en el Distrito Federal.

 Esos desechos con el agua de lluvia se van directamente a contaminar el manto acuífero. Los depósitos en los socavones no cumplen  las normas y la legislación para cuidar el medio ambiente: no cuentan con una membrana (capa o cubierta protectora del manto).

 Los inconformes exigen la reparación del daño: sacar los lodos contaminantes y la basura de los socavones donde han sido depositados y que ellos sean utilizados como inyectores para captar el agua de lluvia, lo que favorecerá la recuperación del manto. Los transportistas no respetan su ruta y afectan, con su sobrepeso, las casas habitación, que ya tienen cuarteadoras peligrosas y no tienen en cuenta que someten a la gente a estrés constante y sordera e insomnio por el ruido extremo.

 Comunidades en Defensa del Agua de Texcoco informaron que desde finales de agosto y principios de septiembre unos 2 mil 500 camiones han depositado unos 37 mil metros cúbicos de lodos tóxicos por día directamente en los socavones, lo que representa un riesgo muy alto de contaminación del acuífero en la zona, pues la arena es muy porosa y la materia fecal contiene altas concentraciones de nitrógeno.

 Recordaron que el laboratorio central de la Universidad Autónoma Chapingo analizó en enero muestras tomadas en la zona de relleno de los socavones de San Nicolás Tlaminca, y detectó altas concentraciones de metales pesados (1.39 miligramos de plomo por kilo de lodo y 0.08 miligramos de cadmio).

 Los metales  reaccionan y forman compuestos solubles con la materia orgánica que pueden llegar al acuífero en muy corto plazo.

 Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad de arsénico que no se considera peligrosa es de .025 miligramos por litro de agua. La organización añadió, por ejemplo, que el problema de contaminación por arsénico en la Comarca Lagunera data de 1960.

 En Japón se vivió en 1950 este envenenamiento de mercurio por empresas que arrojaban sus desechos al agua y la gente tomaba agua con mercurio y se producirán enfermedades y malformaciones en las generaciones futuras, el ADN, se destruye el código genético.

elsemanario.com.mx

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