Crea artesano instrumentos prehispánicos

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Saber cómo sonaba la música prehispánica ha motivado a alfareros de Santa Cruz de Arriba, Estado de México, a reconstruir instrumentos musicales de esa época para atisbar sonidos del pasado.

El trabajo de Gregorio Cortés, uno de los últimos alfareros de esa comunidad texcocana, es desconocido en la entidad, pero su labor ha cobrado fama en Europa, de donde viajan investigadores a visitarlo en su pequeño taller de apenas seis metros cuadrados.

Ahí, el heredero de este oficio reconstruye piezas, cuece los instrumentos de barro y revive la sonoridad mesoamericana, muchas veces por encargo y para exportación.

“La música jugaba un papel muy importante en el México precolombino. Tal vez por ello buscaron no solamente la música como forma de adoración de su deidades, sino como una evolución de los sonidos”, comenta Cortés.

“Diversos músicos en el mundo participan con nosotros en rescatar esos sonidos y saber, a través del material arqueológico, cómo pudo haber sido la música hace más de mil 500 años en Mesoamérica, es un trabajo que hacemos también en el extranjero”, explica.

Cortés forma parte de la segunda generación que estudia los instrumentos obtenidos muchas veces en las misceláneas, como llaman los arqueólogos al material sin clasificar producto de sus excavaciones.

“En la zona del Golfo encontramos figurillas en forma de perro con ruedas; en Las Jacarandas, en el DF, encontramos una flauta muy pequeña que tiene cuatro orificios. ¿Qué quiere decir? que esos instrumentos eran juguetes, fueron hechas ex profeso para niños y enseñarles, tal vez en calpullis especializados, su ejecución, es un misterio que envuelve a la música”, señala el experto.

En 1972 el músico Jorge Dájer, investigador y músico árabe, incursionó en los llamados Sonidos de Mesoamérica y conoció al padre de Gregorio, Mario Cortés.Juntos iniciaron la búsqueda de artefactos que pudieran ser instrumentos prehispánicos en colecciones privadas, museos y reliquias de familias.

Desde vasijas silbadoras, incluso de Sudamérica; sorprendentes flautas de émbolo ricamente adornadas, semejantes en funcionamiento al trombón, pero en barro, que produce tonos y microtonos.

Además, flautas dobles, triples y hasta una sombrosa flauta cuádruple que se encuentra en el Museo de Antropología, muestran un avance depurado de aquellas culturas en el conocimiento musical, pues refieren una polifonía con hasta más de nueve orificios.

Fuente: El Golfo

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