Instauran la cátedra Miguel León-Portilla en Chapingo

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En la conferencia de Miguel León-Portilla efectuada en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), el historiador señaló: Muchos de los males de la humanidad se debe a que hemos olvidado cómo entablar diálogos.

Dialogar, dijo, es el camino de los seres racionales para no usar las armas, pues ésta es la forma más salvaje, más inhumana de acercamiento.

El investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) acudió a la UACh, casa de estudios donde se instauró la Cátedra Dr. León-Portilla, cuya finalidad es formar un grupo de investigadores para articular un programa de trabajo en torno a la labor del historiador basado en la defensa de los pueblos indígenas y en el reconocimiento ancestral que ha aportado a la agricultura del país.

Con la UACh suman tres universidades en el mundo con esta cátedra; las otras son la UNAM y la de Amberes.

La lengua es la patria

En su conferencia Disertación inicial: el legado de los pueblos originarios y la muy adversa situación de sus descendientes, León-Portilla destacó la importancia de conservar nuestras lenguas nativas, porque nos permiten ver la realidad de diversas maneras.

La lengua es la patria; nos permite pensar con claridad, convivir con otros. Cada lengua es un tesoro enorme, hay que ser originales acercándonos a las lenguas nativas, señaló.

Dijo que México es uno de los países con mayor biodiversidad, debido sobre todo a nuestra geografía y ubicación, pues tenemos todos los climas: selvas, ríos y una gama enorme de cultivos.

“México no existiría sin los pueblos indígenas, que supieron aprovechar los recursos naturales en las diferentes comunidades. Debido a ello, muchos de los productos agrícolas que se tienen actualmente provienen del cuidado de los grupos étnicos del país.

“Piensen que México tiene 11 mil kilómetros de costas; no hay seis países que tengan 11 mil kilómetros de costas. Cuando digo eso no recurro al poeta Ramón López Velarde, quien dijo: ‘Suave Patria tu territorio mutilado, porque nos robaron la mitad, es todavía tan grande que cuando al tren va por la vía parece aguinaldo de juguetería’, es verdad’.”

Afirmó que el centralismo se ha contagiado hasta hoy en el país, porque así somos y eso es muy malo porque se ataca la diversidad.

Ustedes, mis queridos amigos (alumnos y profesores de Chapingo), se dedican a algo importantísimo: a hacer que el gran pueblo mexicano pueda comer, porque está bien que fabriquen bastones o que fabriquen botellas, pero yo no me voy a comer ni un bastón o una botella; en cambio, sí necesito mi sustento, cultivos, mi carne, eso es la meta de su estudio: lograr que la nación mexicana, por el camino de los cultivos, por el camino pecuario, tenga el sustento y no dependamos de nadie.

Ante más de mil estudiantes, León-Portilla sostuvo que los alumnos de los pueblos originarios que estudian en Chapingo tienen un destino importantísimo porque pueden enriquecer nuestra ciencia acerca de nuestros productos agropecuarios.

“Un alumno que tengo y es nahua me dijo: ‘Venga, lo voy a presentar a mi papá, es campesino, vamos a salir al campo y vamos a ver un montón de yerbitas, usted va a decir: cuánto zacate hay aquí, ¿verdad?, y mi padre le va decir: no es zacate, aquí hay como 30 especies distintas y le va dar los nombres’.

“Ustedes pueden contribuir con su saber tradicional. México, desde el siglo XVI, ha tenido estudiosos de la botánica, la zoología; el primero fue Bernardino de Sahagún. Y luego en 1580 apareció un protomédico, Francisco Fernández, quien dedicó cuando menos seis años a recorrer la región de Oaxaca hasta Michoacán y recogió una historia de las plantas con sus dibujos.

En 1956 la UNAM organizó un equipo en el cual tuve el privilegio de participar y después de varios años publicó las obras de la historia de las plantas de la Nueva España. Tenemos una gran tradición y veo a Chapingo como un centro importantísimo de cultura; es un privilegio estar aquí, comentó.

Por la educación bilingüe

León-Portilla presenció la instauración de la cátedra con su nombre y dijo que la Secretaría de Educación Pública (SEP) debe garantizar una instrucción bilingüe en la que los profesores hablen la lengua correspondiente, porque no tiene caso que un maestro que hable náhuatl, por ejemplo, lo manden a un estado donde no se practique ese idioma.

Debe haber una sensibilidad para proteger los derechos de los indígenas, como son los procesos jurídicos y culturales, en los que por derecho constitucional deberían hablarse las lenguas indígenas para la defensa de los mismos.

También destacó la importancia de conocer la obra de Bernardino de Sahagún y recordó que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en octubre del año pasado declaró la obra de Sahagún parte de la memoria del mundo.

La Unesco declaró eso a propuesta nuestra y el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la UNAM apoyaron; ¿porque era fraile?, no, ¿porque vino a evangelizar?, tampoco… la respuesta es sencilla, porque diseñó un método que es antecedente de la tecnología, de la entrevista, del diálogo con los indígenas; diseñó el modelo de contacto que tienen hoy los etnólogos, los antropólogos; ese método que implantó en la edad moderna es lo que le ha valido el título de pionero de la antropología y luego porque su investigación de casi 60 años en México recogió centenares de folios en lengua náhuatl.

La Jornada

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